Archivo de diciembre de 2011

La aldea mellariense de Piconcillo se solidariza con los más desfavorecidos

Piconcillo se solidariza con los más desfavorecidos

Piconcillo se solidariza con los más desfavorecidos

SON LOS VOLUNTARIOS DE CRUZ ROJA LOS ENCARGADOS DE REALIZAR LA RECOGIDA DE ESTOS ARTÍCULOS
Por séptimo año consecutivo, la Asociación Virgen del Rocío de Piconcillo ha organizado una campaña de recogida de ropa y juguetes que serán repartidos por los hogares más necesitados, tanto de los demandados por la comarca como de los enviados a países del tercer mundo. La aldea de Argallón también organiza otra actividad de este tipo por estas fechas desde hace algunos años.
Son los voluntarios de Cruz Roja los encargados de realizar la recogida de estos artículos quienes contactan a su vez con otra asociación que organiza los envíos a los destinos más desfavorecidos.
La Asociación ofrece en el Salón Parroquial una chocolatada con churros a todos los vecinos y colaboradores con esta buena causa y aprovechando las fechas navideñas cuenta siempre con la presencia de los Reyes Magos en esta actividad, siendo en esta ocasión dos vecinos de Piconcillo y un voluntario de Cruz Roja los afortunados.

Infoguadiato.

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Félix Rodríguez Durán. (Relatos)

Félix Rodríguez Durán

INVENTOS IMPORTANTES

 

Hay que remontarse muy atrás en el tiempo, para encontrar al inventor del primer «water» de la historia, un francés ligero de vientre y de punto más bien suelto; que harto de las broncas de su madame, porque llegaba a casa con los bajos y zapatos impresentables, debido a su problema ya comentado, se vió en la necesidad de inventar el dichoso aparato sanitario.

En estos tiempos de tecnología, los americanos acaban de mejorar el citado invento, con muchísimas novedades, televisión, música, peces, etc, creo se les ha olvidado algún detalle (cajero automático, o una fregona por abajo con un mecanismo, para dejarnos limpito las partes más oscuras).

 

 

EL VUELO DEL RELOJ

 

Patricio era una excelente persona, honrado, trabajador, muy buen padre y excelente esposo, muy bien considerado en su empresa siempre dispuesto a echar una mano a cualquiera, pero después de cuarenta años de trabajo, estaba deseando pasar a mejor vida, no al cementerio, no seaís mal pensados, él considera pasar a mejor vida no tener que seguir fichando a las siete de la mañana, poder quedarse en casa con su querida esposa y sus hijos, poder disfrutar del merecido descanso, salir de vacaciones con su familia, en fin disfrutar de la vida después de tantos años de trabajo y tantas estrecheces económicas, ya que los sueldos en su empresa después de la jodida crísis habían sido recortados; la única ilusión que le quedaba, era la promesa que le había hecho a su esposa: («el día que me jubile, verás donde va a ir a parar este jodío despertador, que me ha estado dando la castaña durante cuarenta años, va a salir volando por la ventana»).

Ese tan esperado y deseado vuelo del despertador, estaba a punto de realizarse, calculó mentalmente y descubrió que estaba a 259.200 segundos, que dividió entre 60, quedándose a 4.320 minutos, volvió a teclear mentalmente la división entre 60, y resultó que estaba a 72 horas o sea a 3 días de su tan deseada jubilación, también se dió cuenta, que a medida que bajaban las cantidades subía su estado de ánimo, y aún faltaba la guinda del pastel, que consistía en un premio que concedía su empresa a la permanencia y jubilación. Dicho premio consistía en un reloj de pulsera con un baño de oro y un crucero por el Mediterráneo para dos personas.

Pasados los 3 días, Patricio abandona con algo de tristeza su empresa al recordar los buenos ratos pasados con los compañeros de fatigas, pero alegre al mismo tiempo con su nuevo reloj y sus billetes para el crucero con su esposa, a la que besa y abraza cariñosamente al llegar a casa, al tiempo que le comunica que prepare las maletas para el fin de semana, van a realizar un crucero que le ha regalado su empresa. A continuación se quita la chaqueta que deposita en el resplado del sofá y comienza a desabotonarse la manga izquierda de la camisa, con idea de darle una sorpresa a Dolores y efectivamente, Dolores se sorprende y piensa (pues si viene éste con ganas de trabajar hoy) y rápidamente dice: Patricio no te quites más ropa pues tengo un tremendo dolor de cabeza, no Dolores, sí sólo quería enseñarte el reloj que me ha regalado la empresa.

Después de la comida, descansar un rato y reponerse de las emociones de su útlimo día de trabajo, Patricio ya sólo piensa en las pocas horas que le quedan para perder de vista a su enemigo «el despertador», que en breve, volará por la ventana, ventana a la que se asoma buscando algo de fresco ya que la tarde es calurosa y dejándola abierta para que éste entre y refresque algo la temperatura del interior de la vivienda. Al asomarse a la ventana, ve a escasos metros a su famoso vecino, con quien después de cuarenta años no se han dirigido la palabra en la vida (la estatua ecuestre del Gran Capitán, Don Gonzalo Fernández de Córdoba), bordeado de resfrescantes chorros de agua que alivian los rigores veraniegos y al mismo tiempo divisa la figura de un anciano, desarrapado, y mal vestido, tendido en un banco a la sombra de Don Gonzalo. Fija bien su atención en el citado anciano ya que éste no se cosca, parace que ni siquiera respira, y piensa: ¿estará borracho, le habrá dado un infarto?, por un momento se le ocurre llamar a emergencias, pero luego pensó: ¿y si me llaman a declarar, o hay alguna complicación y me joden el crucero por meterme a redentor?, (¡Ayyy Patricio!, si supieras la importancia de ese anciano en tu vida),  le dice su ángel de la guarda.

Por fin llega la tan ansiada hora, llama a Dolores para que vea como cumple la promesa de perder de vista a su enemigo despertador, ese que lo ha puteado cada día a las seis y media de la madrugada, durante cuarenta años, y comprueba como pesa, y piensa, lo pesado que ha sido, y también que después de cuarenta años de servicio, también se merece un viaje, pero éste va a ir volando. Se aproxima a la ventana, que dejó abierta por la tarde, y con todas sus fuerzas apunta a la cabeza del vecino famoso y orgulloso, que no le ha dirigido la palabra en cuarenta años, al mismo tiempo que grita: ¡¡buen viaje-vuela¡¡.

Don Gonzalo siente un golpe en su cabeza, pero como la tiene dura no piensa cambiar de idea y hablarle ahora si quiere que el hable que venga con otros modos, pero varios viandantes si han oído una gran voz, como llamando a una abuela, han visto volar algo brillante, que ha caído y se ha clavado en la sien derecha de un anciano que parece que ha muerto en el acto, y algunos de los viandantes también dicen haber visto a Don Gonzalo saludar marcialmente, llevándose la mano derecha a la cabeza.

Inmediatamente aparece una pareja de la Guardia Civil, que después de algunas indagaciones, llaman al piso de Patricio al que comunican que queda detenido cautelarmente por el asesinato de un anciano, ya que han detectado por la grabación de una cámara de vídeo del banco de la esquina que de su domicilio ha salido a gran velicidad un objeto volante no identificado, (estos guardias están locos, piensa para si Patricio), un ovni en mi casa.

Después de varias horas de trámites burocráticos, Patricio y Dolores se abrazan llorando su mala suerte, por el inicio de tan nefasta jubilación y por la pérdida del crucero. El carcelero, esposa a Patricio y lo acompaña a su celda, cierra la puerta de dicha celda, cayendo una gran barra de hierro que sirve de seguro para evitar la apertura de la puerta, el estrépito de la gran barra metálica despierta a Patricio sudando con los ojos desencajados gritando: «un abogado, quiero un abogado», estos gritos despiertan a Dolores, quien muy cabreada dice: «Patricio, es la segunda vez en un mes que me despiertas con tus pesadillas, deja ya de obsesionarte con la jubilación coño, si llevas cuatro meses en la empresa, que sepas que la próxima vez que me despiertes te vas a dormir con tu abuela».

 

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Victoria Damián Triviño. (Relatos)

Victoria Damián Triviño

LA LUZ DE MI INFANCIA

 

Un largo y fresco pasillo nos conduce al patio. Al fondo “el pozo de la Mora” – el tiempo lo ha empequeñecido-.

Casi a diario, la abuela lanzaba la advertencia de peligro: “prohibido asomarse”, prohibición que ante mi curiosidad, no parecía suficiente, así que me dio una poderosa razón.

Dijo: -Mira, dentro del pozo vive “la Mora”, si te asomas, te cogerá por los pelos y te arrastrará a la oscuridad del fondo-.

A mí, que no me faltaba imaginación, rápidamente puse cara a la “la Mora” y, me vi envuelta en un remolino de burbujas que cortaban la respiración, arrastrándome a un fondo que no tenía fin. Lo que sí tuvo fin, fue mi curiosidad.

Había en el patio tres grandes parras; una de uvas negras muy dulces, las otras dos, de uvas rojas, carnosas y jugosas. Sus verdes hojas trepadoras, cubrían el artesanal emparrado. Bajo su refrescante sombra, pasé las largas horas de siesta resguardada de “la madre del sol”, otra señora de la que también la abuela, me puso en alerta.

Dijo: -Coge a los niños que se atreven a salir al sol a estas horas, y los quema-.

Respetando las advertencias de la abuela, limité mis juegos a la parte del patio cubierto por las parras; así fueron los insectos lo que empezaron a formar parte de mi entretenimiento, los observaba y ayudaba en lo que podía. A las hormigas, les daba comida y a las arañas, las dejaba sin comer, algo que no podía evitar. Cuando algún intruso osaba posarse en su tela, ella salía del agujero; gordita, peluda, y con rapidez los inmovilizaba cubriéndolo con su pegajosa seda; entonces y no antes, intervenía yo; daba con un palillo a la araña que corría a esconderse y, rápido liberaba al rehén.

Así iban pasando las horas de más calor; entonces se incorporaba a nuestro grupo “Lana” estirando sus patas, desperezándose lentamente de la siesta, que acostumbraba a dormir tendido en mitad del pasillo fresco y oscuro de la casa. “Lana” era el perro del abuelo, le pusimos ese nombre por tener el pelo rizado como las ovejas. Todas las mañanas me iba a despertar; entraba despacio en la habitación, se acercaba a la cama y golpeaba con sus patitas lanudas hasta enganchar la colcha y tirando de ella, conseguía despertarme. Juntos iniciábamos una rápida carrera hacia la cocina; anunciábamos la llegada gritando:

¡Abuelooooo!.

¡Guau!, ¡guau! – ¡guau!.

Él nos esperaba al final del pasillo para levantarme con sus fuertes brazos en el aire. El abuelo aprovechaba las excursiones al campo para enseñarme a conocer y respetar la naturaleza; nos mostraba los secretos y señales que ella utiliza para comunicarse con nosotros; así aprendí a leer en las hojas de los árboles, a escuchar e interpretar el viento, el aspecto de las nubes, a saber la proximidad de la tormenta por el movimiento nervioso de los corderos; en los días imposibles en los que el frío y la lluvia se hacían dueños de las calles y los campos, sentados alrededor de la mesa camilla, él dibujaba dando color a mi imaginación con fantasías e interminables historias con finales felices; mientras “Lana”, dormía plácidamente al calor de la vieja salamandra.

Hoy el abuelo, naufraga en su memoria enredado por el viento del alzhéimer que alejó todos sus recuerdos, apagando poco a poco la luz de su mirada.

Sentada junto a él, cojo sus entregadas manos para recorrer el pasado al evocar los recuerdos. El resol de la tarde refleja en su rostro la luz de mi infancia.

 

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Isabel Cabezas, nueva presidenta del GDR

La alcaldesa de Fuente Obejuna, Isabel Cabezas, fue elegida ayer por unanimidad presidenta del Grupo de Desarrollo Rural (GDR) Valle del Alto Guadiato. Cabezas es la primera mujer que ocupa este cargo y sustituye al ex alcalde de Valsequillo, Pedro Barbero, cuyo mandato finalizó recientemente.

Acompañan a Isabel Cabezas en el cargo María Rosa Fernández, que es la vicepresidenta, María del Carmen García, como secretaria; de la vicesecretaría se encargará Rafael Ortiz, Jose Antonio Agredano, que será el tesorero y Ana María Ballesta, la vicetesorera.

La nueva presidenta explicó que sus principales objetivos son «que los fondos sigan llegando a esta zona y continuar fijando la población al territorio».

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Dolores Agredano Magarín. (Poesías)

Dolores Agredano Magarín

MADRE Y TIERRA

 

Erguida como un junco,

preñada de esperanza

voy lavando los surcos

para que el fruto nazca.

Se alternaron cosechas

en distintas etapas

unas ricas en frutos,

otras baldías, vanas

con la suma de todas

yo me sentí premiada.

Doblada cual espiga

que espera ser cortada

espero mi final

tranquila y sosegada.

Aún siento la alegría,

no pierdo la esperanza

y siento que se funden

la tierra y mis entra

y sé reina mientras vivas.

Que yo te he de conducir

para que aprecies la vida.

 

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Teresa Casado Montenegro. (Cuentos, Poesías)

Teresa Casado Montenegro

 EL PERRITO CACHIRULO

 

Soy un perrito muy pequeñito y me tienen todo el día en casa metido, y cuando me sacan, es cogido de la correa; estoy cansado de esta vida que llevo.

Me voy a esconder detrás de ese mueble y cuando abran la puerta me escapo.

Viene la vecina. !Ésta es la mía!. Hala, me escapé!;— tengo ganas de hacer pis. Ahora me lo hago en la puerta de la vecina que tanto me hace rabiar.

Ay! !que bruta, me ha pegado un puntapiés y me ha dicho chuchoooo…!. Si ella sabe que me llamo “Cachirulo”.

Parece que hace frío, voy a echar una carrera, por la acera, así no me pillan los coches, por esta calle, ahora por ésta, ahora por la otra de enfrente, y ahora me voy a ese parque.

Andaaa, está ahí el perro ese grande que siempre me quiere morder. ¿Dónde me meto?; aquí en estas flores no me ve. No se va, y me estoy quedando helado. Uff… Menos mal que se ha ido.

Es ya de noche y estoy tiritando de frío.  Tengo hambre, y ¿dónde como yo ahora?, aquí no hay comida.

Voy a ver por esta calle; Uhhh… aquí huele bien, y se  ven mesas con comida, pero hay mucha gente.

¿Como voy a comer yo?. Voy a ver si se descuidan y miran para otro lado, me subo en la silla y me llevo una salchicha-…. me gustan tantooo…

¡Ay, ay ! Que tortazo me han pegado, si yo sólo quería comer, “que tengo hambre”.

No se que voy a hacer, me he perdido y no se ir a casa. Ya es de noche, !Qué miedo tengo!. Me meteré en esta puerta.

Ya es de día, estoy helado y no he podido dormir nada…¡Qué desgraciado!, con lo calentito que estaba yo en mi alfombra.

¡Ay!, esa es Juanita, me está buscando, ¡Qué alegría tan grande! (Guauu, Guauuu)

Prometo que no me volveré a escapar.

 

 

VIRGEN DE GRACIA

 

Siempre te recordaré

no la olvidaré en la vida;

esa mañana de Abril,

a las claritas del día.

Las campanas repicaban,

repicaban con alegría,

al Rosario de la Aurora,

la Virgen de Gracia,

de la Parroquia salía.

Majestuosa, guapa y linda,

el lucero de la mañana,

de una nube salía;

le fue alumbrando la cara,

esa cara de rosa fina.

Los soldados la llevaban,

por las calles de esta villa;

orgullosos la mecían y la mecían;

rezándole el Padre Nuestro,

cantándole el Ave María.

¡Qué orgullosa iba ella,

la calle Córdoba arriba!.

Una bandada de palomas blancas,

que en los tejados dormían,

volaban bajando el vuelo,

dándole los buenos días.

Era una emoción tan grande,

que en mi pecho no cabía,

lágrimas cristianas,

corrían por mis mejillas.

Fuente Obejuna te adora,

te adora y te necesita,

¡échanos la bendición Virgen de Gracia!,

¡Virgen de Gracia bendita!.

 

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Marí Nieves Mellado Caballero. (Relato)

Mari Nieves Mellado Caballero

AÑORANZA DE OTROS TIEMPOS

 

… Los tres amigos siguieron el curso del regajo completamente seco.

En el lugar donde antaño hubo una alameda, apenas quedaban restos de lo que fue.

En otros tiempos, su cuenca era un remanso cálido y húmedo, protegido de los rayos del sol y la frescura que el agua le ofrecía.

Esbeltos álamos que se elevaban hacia el cielo y aferrándose a sus troncos, trepaban las zarzas y madreselvas.

El mastranzo, los berros y el poleo aportaban al entorno una nota de colorido y olores.

Ya todo ha cambiado; tan sólo queda algunos vestigios de cómo fue en otros tiempos.

En silencio, continuaron el descenso poco pronunciado del terreno, hasta llegar donde se unen el arroyo Valde-Higuera, con el Buen-Seguro.

Cansados, se sentaron a la sombra de unos álamos jóvenes y escuálidos.

Era media tarde, de un día de finales del mes de agosto, el calor era sofocante.

Contemplando el panorama, uno de los amigos se quedó ensimismado; hacía muchos años que faltaba del lugar, y no podía creer lo que sus ojos le estaban ofreciendo.

Era increíble pensar, en un pasado no muy lejano, en esa misma época del año, que difícilmente se podría cruzar a la otra orilla, y ahora el lecho estaba completamente seco y la tierra resquebrajada.

Cerró los ojos, y por un momento en su recuerdo, pudo ver cómo fue aquel paisaje.

El rumor de sus aguas cristalinas de las que tantas veces bebió. Sus charcas profundas, llenas de vida, donde saltaban ranas y galápagos ante cualquier perturbación.

Recordó el majestuoso vuelo de la libélula, que se posaba esplendorosamente sobre las aguas, para luego volver a remontarlas.

Los peces que de todos los tamaños saltaban corriendo abajo.

El olor de las huertas cercanas, que desprendían la fragancia de las hortalizas y frutas maduras.

La sombra alargaba de los álamos, fresnos, chopos y otros árboles y arbustos de ribera que acompañaban el curso del arroyo, y que servían de cobijo a jilgueros, ruiseñores, que unían sus trinos con el murmullo de las agua.

Todos los recuerdos le produjeron una gran tristeza y melancolía.

Sus amigos, lo devolvieron a la cruda realidad.

-¿Qué recordabas?, le preguntó el otro amigo.

¡No podéis imaginaros lo que en otros tiempos fueron estos parajes!.

… Cuando yo era joven, vivía cerca de aquí, y venía con frecuencia a respirar esta paz.

Así, así fue como Juan, de regreso a la aldea, recordó con nostalgia otros paseos junto al pequeño arroyo.

 

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Pilar Paños Paños. (Poesías, Relatos)

Pilar Paños Paños

   SÍNDROME DEL NIDO VACÍO

 

Te quiero,

Y me duele en el alma vivir sin tu presencia.

Añoro acariciarte,

y besarte tu frente despejada.

Contemplar tus ojitos azul cielo,

despertarte diciéndote. Te quiero.

Y me duele,

Cuando cierro la puerta cada noche,

y voy hacia tu lecho

que ha quedado vacío,

como tu lo dejaste al volar hijo mío.

Me consuela

que vivas muy feliz y realizado

y doy gracias,

porque aprendiste a ser bueno y honrado.

 

 

    QUIERO ESCRIBIR UN LIBRO MUY HERMOSO

 

Quiero escribir un libro muy hermoso,

en la bóveda azul del firmamento.

Irá la luna llena en la portada,

en la contraportada, un solo intenso.

Mi tinta será el agua cristalina,

mi pluma el dulcecito y suave viento.

por letras pondré rosas, corazones,

manos blancas y labios sonriendo;

Y en ese idioma claro, universal,

todos sin excepción, podrán leerlo.

Lo ilustraré con notas musicales,

dibujando sonoros elementos,

y divinos paisajes de esperanza

en los que no trascurre nunca el tiempo.

En él quiero contar muchas historias,

que hablen de gente humilde y hombres buenos.

Héroes y heroínas silenciosos,

a los que no premiaron ni aplaudieron.

Contaré de la guerra, la miseria,

la injusticia terrible, el sufrimiento.

Todo esto subrayado y con alarma,

para que de verdad lo erradiquemos.

Hablaré, a los pequeños del futuro;

imaginándolo distinto, nuevo,

sin conflictos, ni odios o rencores,

un remanso de paz tranquilo y bello.

Y evocaré recuerdos del pasado,

para que lo revivan nuestros viejos.

Llamaré la atención del solitario,

invitándole a que haga amigos nuevos;

y pondré intermitente a la esperanza,

hablándoles de Dios a los enfermos.

Les diré de su amor y su grandeza,

de la paz que se siente al conocerlo.

Si te abres a él cuando estás triste,

encontrando su luz y su consuelo.

Terminaré contando de mi vida,

expresando a la gente lo que siento;

diré que soy feliz porque amo mucho,

y que amor yo recibo al mismo tiempo.

Tengo una gran familia, tengo amigos,

vivo tranquila aquí en mi lindo pueblo,

mi espíritu renace cada día,

y aviva mi ilusión, pues ¡qué más quiero!.

Quiero escribir un libro muy hermoso

en la bóveda azul del firmamento.

 

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Isabel Benavente Ramírez. (Poesía)

Isabel Benavente Ramírez

   SOLLOZOS

 

Por el arroyuelo abajo

va llorando una mujer,

¡Madre!, ¿qué pasa en este mundo?

Yo, no lo puedo creer.

Le he preguntado, ¿qué te ha pasado mujer?

Si pudiera hablarte.

Si alguien me escuchara.

Si alguien pudiera calmar este dolor de mi alma…

Le diría, tantas cosas,

tantas cosas…

Porque aunque él mi carne ha lacerado,

mi corazón ha herido,

mi voluntad y orgullo ha doblegado,

con la traición ardiente de una daga.

Sólo se llorar y recordar que…

¡lo amo!, y no me puedo apartar de él.

Soy esclava de sus caprichos y abrazos.

Y se desgarran las notas

de esos sollozos al viento,

que en los recodos del río

se multiplican en ecos.

Y yo, sólo al escucharla

se me entrecorta el aliento,

y siento una rabia interna

que me estremece por dentro.

Como queriendo vengarla

y enfrentarme a su agresor,

a ese miserable ser

que seguro se ha olvidado

que nació de una mujer.

La veo tan desvalida

que siento un impulso fuerte

de poderla consolar.

Yo me acerco muy despacio

y le susurro al oído:

mira correr este río, y tú te vas a alegrar

inhalando este fragancia de las flores

que ahora crecen en su orilla.

¡Escucha!, y siente la brisa

y el cantar del ruiseñor.

Olvídate del pasado.

y estrecha esta mano amiga.

Deja ya de ser esclava

y sé reina mientras vivas.

Que yo te he de conducir

para que aprecies la vida.

 

TRAS EL TORRENTE

   Es el primer libro que escribe Isabel Benavente en el año 2011.Es una obra marcada por la ternura y sensibilidad plena de espiritualidad en la que están presente reminiscencias de la propia infancia.

   Es un libro sencillo en su lectura y comprensión, donde la autora e ilustradora ha regalado sus sentimientos y amor a la literatura en sus años de jubilada, retomando una pasión por la escritura, que la ha permitido hacerlo en estos tiempos.

EL VALLE DE LOS PRODIGIOS

Cartel anunciado de la presentación del libro "El valle de los prodigios".

Cartel anunciado de la presentación del libro «El valle de los prodigios».

   Presentado en el Palacete Modernista de nuestra villa el 21 de noviembre de 2014, Isabel Benavente Ramírez  nos ofrece un nuevo libro de su autoría titulado «El valle de los prodigios», donde encontramos nuevas historias en la percepción de esta escritora y miembro del Club de Lectura de nuestra villa, que sin lugar a duda, se está abriendo caminos literarios con esta segunda obra.

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Rafael Ortiz Calzadilla

UN VÍNCULO IMPORTANTE

 

Hay mellarienses que emigramos muy jóvenes de Fuente Obejuna. Dejamos con pena nuestro pueblo porque las raíces eran tan fuertes que nos costó trabajo dejar atrás algo tan valioso como la familia y los amigos. Pero teníamos la ilusión de hacer cosas que no podíamos realizar en nuestro pueblo y eso nos empujó a marcharnos. En mi caso, primero fue Córdoba para terminar el bachillerato y después Madrid para estudiar en la universidad y trabajar. A pesar de los muchos años vividos fuera de Fuente Obejuna las raíces siguen firmes en nuestro querido pueblo y por ello cualquier motivo es bueno para estar en contacto con la tierra en la que vimos la luz. Por ello visito Fuente Obejuna en las ocasiones que puedo. Hace unos meses hice realidad un deseo que tenía desde hace más de cuarenta años al trasladar los restos de mi querida madre, Encarnación, desde el cementerio de la Almudena de Madrid a nuestro cementerio para que descansen junto a los de mi padre, Santiago. Cuando visito el cementerio donde se encuentran mis abuelos, mis padres y mi hermano aprovecho para visitar los del resto de mi familia y releo los nombres de tantos paisanos a los que conocí y que por ello forman parte de mi vida. Curiosamente el miedo que sentía de niño cuando pasaba cerca del cementerio se ha transformado en sensación de paz y de pertenencia a mi pueblo cuando lo visito ahora. Por ello y aunque puedan resultar tristes esas visitas representan un vínculo importante con mi pueblo porque suponen un reencuentro en mi memoria con personas a las que profesé afecto y cariño.

La página web de la biblioteca de Fuente Obejuna supone un vínculo más feliz porque nos permite conocer la actividad desarrollada por los mellarienses residentes y también por los no residentes. Nos facilita saber de nuestros amigos coetáneos y la labor de paisanos de nuevas generaciones que aportan su saber como escritores, científicos, poetas, profesionales, etc. a los que nos unimos en la revista Fons Mellaria con nuestras colaboraciones los que ya nos hemos adentrado en el último tercio de nuestra vida. En suma, la labor de la web de la biblioteca complementa el vínculo que suponía Fons Mellaria y nos enriquece en el conocimiento de nuestro pueblo. Por ello debo felicitar a la Coporación municipal y, en particular, a la Concejal de Cultura y al responsable de la biblioteca, Alfonso Fernández, por la magnífica labor desarrollada para crear la página web. Pero no solo mi felicitación sino también mi agradecimiento porque su trabajo nos permite sentirnos más unidos con nuestro pueblo a los mellarienses ausentes.

 

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