Desafio a Ícaro

No quiero ser un simple grano de arena en el desierto pudiendo ser un oasis.
No quiero ser polvo en el viento pudiendo ser el mismísimo Eolo.
Me niego a ser espuma en la cresta de la ola cuando sé que las sirenas me esperan en el tenebroso fondo.
Me niego a ser un instrumento en la orquesta, silenciado, quiero ser la nota discordante.
Un susurro más en un diálogo absurdo y repetitivo… ¿quién querría pudiendo gritar a pleno pulmón?
No voy a ser otra cara de mirada vacía y labios cosidos caminando entre la multitud.
Cuando la luna nueva envuelva en penumbra al mundo extenderé mis alas, y subiré, subiré y subiré hasta desafiar a Ícaro.
Cuando la lluvia moje por igual al pobre y al rico, al asesino y al santo, yo llevaré un paraguas de lágrimas pasadas y sueños frustrados.
Cuando el tiempo cruel e imponente irrumpa en los ojos de todos arrancando su juventud, será incapaz de quebrar mi escudo hecho a base de dolorosas caídas.
No quiero ser un soplo de brisa en el huracán.
Voy a marcar la diferencia, a escalar montañas sin mirar abajo.
Voy a desafiar al infierno apostando la vida eterna.
Todo o nada porque quién quiere ser bueno cuando se puede ser el mejor.
Voy a grabar en piedra estos versos para que quede claro que mi corazón no impulsa sangre, escupe fuego.

 

Belén March Calderón

Edad: 16 años
(Prosa poética de su Web): www.belenmarch.es

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