¿Habrá este año Navidad?

Antonio Barragán, párroco de los Pánchez, Alcornocal, La Cardenchosa, Los Morenos, Ojuelos Altos, Ojuelos Bajos y Cañada del Gamo.

En estos días, todos empezamos a prepararlas próximas fiestas … pero, ante las últimas noticias de prensa, me he querido asegurar si iba a haber o no Navidad este año, pues he oído por todas partes, que “desde el último atentado del 11 de septiembre en New York, todo había cambiado …”

Así pues me decidí a llamar directamente al Cielo y preguntar si este año pensaba nacer Jesús, si seguíamos contando con Él para las fiestas …

Mi Ángel de la Guarda me facilitó el teléfono (siempre tan atento y disponible cuando lo solicitas). Marqué y … !qué sorpresa!: Cristo había instalado un contestador automático en el Cielo: “Gracias por llamar a la Casa de mi Padre. Por favor, seleccione una de las siguientes opciones: para “Peticiones”, marque 1; para “Acciones de Gracias”, marque 2; para “Quejas”, marque 3; y para “Cualquier otro asunto”, marque 4 … Yo naturalmente marqué 4 y …: “En estos momentos todos nuestros ángeles están ocupados atendiendo a otros cientes. Por favor, manténgase rezando en la línea, y su llamada será atendida en el orden en que fue recibida”.

Aproveché que esta compañía (Diostel) tiene servicio de llamada gratuita, para hacer otras consultas: para hablar con San Miguel, sólo había que marcar el 8, o para que el Rey David te cantase un salmo, marcar el 9; aunque para otras respuestas me aconsejaron que mejor esperase a llegar al Cielo … Por fin, me pusieron con el mismísimo San Gabriel, el cual, a su vez, y para mayor sorpresa, me pasó con la criatura más bella y más perfecta que jamás haya existido, la Virgen María: “!Cómo pasa el tiempo! Si parece que fue ayer cuando José y yo, con el borriquillo andarín y sufrido, caminábamos hacia Belén por culpa de los caprichos de un emperador romano. Lo pasamos realmente mal, sin posada, con hambre y frío; pero eso sí, con una alegría desbordante. Éramos pobres, pero aquella noche, fue la noche más feliz de mi vida; esa noche bendita fue un regalo de Dios para los hombres, para el mundo, para el universo … En esa noche, todo un Dios !se hizo hombre!”

“Este año habrá de nuevo Navidad … Me hacen mucha gracia los belenes que preparáis para adornar vuestras casas e iglesias, con esos figurines graciosos, ríos de platas y castillos rocosos… También los adornos y villancicos me saben a gloria, y hasta nos hacen reír sus letras y estribillos. !Cuánta imaginación y cariño!”

!Qué alegría! Este año, tendremos otra vez Navidad, o Navidades, ya que bajo este nombre genérico, todo cabe: el pavo,el langostino, el champán, el guateque, el Nacimiento…

Es cierto que en estas fiestas todo el mundo se queja y da su opinión; algunos hasta cogen depresión. Si nos asomamos a los medios de comunicación, vemos que la Navidad ha perdido su sentido tradicional. Gabriel Albiac escribe sobre la “agresión cristiana” de estos días contra el mundo laico… Y, sin embargos, somos muchos los cristianos que nos sentimos también agredidos en estas fiestas: por el consumo, la indiferencia y el silencio…

Los cristianos no queremos agredir a nadie, pero… ! que no nos roben la Navidad! Es lógico que en estas fiestas nos sintamos algo mejores y que se intensifique nuestra vida familiar.

Nuestra verdadera alegría nace al saber que todo un Dios, mirando al mundo, sintió compasión y decidió hacer redención; su encarnación es el verdadero criterio para juzgar la realidad temporal y todo proyecto encaminado a hacer la vida del hombre más humana. Busquemos un rato para saborear a solas y agradecer a Dios su presencia entre nosotros; participemos en todos los actos de nuestra parroquia en estos días: la Misa del Gallo, el concierto de villancicos, la vigilia de oración ante el cambio de año y tantas otras hermosas tradiciones.

Hemos comenzado un nuevo milenio, todo empieza a ser nuevo (hasta nos cambian la moneda), empecemos nosotros también a ser nuevos, ¿por qué aplazar nuestra felicidad? Ya sé que no tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo; pero, frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos. Cuando el Dios de la Historia venga: !Nos mirará las manos! Ya sé que un mundo más justo, más hermoso, más acogedor para todos, es como un sueño… Ciertamente, ¿quién no lo ha soñado así? Pero es también el “proyecto de Dios”, que al final saldrá victorioso. Pongámonos al lado de todos aquellos que alimentan este sueño, y trabajan en este proyecto.

Quisiera terminar con mi más sincera felicitación para todos los lectores de Sierra Albarrana, y que el nuevo año esté cargado de toda clase de bendiciones y gracias para todos: !Feliz Navidad!

P. S.: Perdonen mi atrevimiento al querer poner en el Cielo efectos de la tecnología… Gracias a Dios, esto no sucede, no hay contestador automático… jA Dios le puedes llamar en oración cuantas veces necesites; a la primera llamada Él siempre contesta (con Jesús nunca estará la línea ocupada); Él responde personalmente y nos conoce por nuestro nombre.

“Busquemos un rato para saborear a solas y agradecer a Dios su presencia entre nosotros”.

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