Sor Josefa, madre superiora de la residencia de ancianos de Fuente Obejuna.

“Soy feliz cuando los familiares visitan o llaman por teléfono a nuestros mayores”

Segunta. ¿Cómo es un día normal en la residencia?

Respuesta. Las religiosas nos levantamos a las seis, hacemos oración personal y asistimos a la eucaristía de las ocho menos cuarto. A las ocho llegan los empleados y comienzan a levantar a los inválidos. Cuando finaliza la misa nos incorporamos al trabajo, les damos el desayuno, empezamos a lavar la ropa y los trabajadores realizan la limpieza de la casa. A la una, todas las hermanas, junto a dos o tres empleados, nos encargamos de servir la comida. Después de comer, los residentes descansan hasta las cinco, que es la hora en la que les damos el café y tras el cual dan el paseo por la calle o por el patio hasta la cena que se sirve a las ocho. En este momento se incorporan otras dos trabajadoras para ayudar a darla y para acostar a los inválidos. Otra empleada recoge el comedor. A las diez viene una auxiliar, de las cinco con que contamos que realizan turnos rotatorios en noches alternas, que se encarga de limpiar parte de la casa. A las once se reparte por las habitaciones leche o zumo. Los dormitorios cuentan con timbre y megafonía, que permiten al residente hablar con la auxiliar sin moverse de la cama, aunque lógicamente ésta recorre durante la noche varias veces las habitaciones por si alguna persona necesita algo.

P. ¿Qué es lo que más le satisface de su labor y cuál es el aspecto más duro?

R. Lo que más me satisface es que ancianos que estarían solos en su casa están aquí y que tratamos, en la medida de nuestras posibilidades, de que no les falte de nada. He visto llorar a empleados cuando fallecía algún mayor. Lo más duro es ver que los hijos se olvidan de los padres, porque se dan casos de algunos hijos que aparcan a sus padres en una residencia como si se tratara de un coche en un desguace. Soy feliz cuando los familiares visitan o llaman por teléfono a nuestros mayores.

P. Desde que dirige la residencia, ¿cuál ha sido la actuación más relevante que han llevado a cabo?

R. Sin duda, la reforma que se ha realizado este año para adaptar la residencia a la normativa vigente con el fin de poder hacer concierto con la Junta de Andalucía en cuanto a personas asistidas. Me gustaría destacar la ayuda de los empleados, que, desinteresadamente y durante 15 días, adelantaron su jornada de trabajo, comenzando a limpiar a las 7 de la mañana, para que todo estuviese preparado tras la obra, de cara a las jornadas de puertas abiertas que celebramos a primeros de agosto con motivo de la Feria de Fuente Obejuna.

P. La inauguración oficial de las obras el pasado mes de septiembre estuvo muy arropada…

R. La verdad es que sí. Las autoridades civiles y eclesiásticas cortaron la cinta; se bendijo y visitó la casa, y a continuación se ofició una eucaristía solemne concelebrada, en la que cantó la coral Lope de Vega. La jornada finalizó con un pequeño refrigerio.

P. ¿Qué proyectos tiene para la residencia?

R. Mejorar la calidad de vida de los ancianos, con la ayuda de atenciones especiales.

P. ¿Entra aquí el cuidado físico, complemento natural de las atenciones médicas?

R. Desde hace dos años el Ayuntamiento contrató a un fisioterapeuta que estaba aquí por la mañana y que se encargaba de la rehabilitación, en grupo si se trataba de personas capacitadas e individualmente si eran inválidos. Esto se notaba mucho, especialmente en estos últimos, por lo que en adelante contrataremos un terapeuta ocupacional.

P. ¿Qué quiere añadir para los lectores de nuestra revista?

R. Pues que me gustaría que viniera más gente a visitar a los ancianos, ya que hay muchas personas que no conocen la residencia y los ancianos se alegran mucho con las visitas. Para hacerlo hay un horario: de 11 a 1, por la mañana, y de 5 a 7, por la tarde.

Sor Josefa -Everinda Fuertes Martínez en el siglo- nació hace sesenta años en el municipio leonés de Carral de la Vega. Religiosa de la congregación de las Hermanas de la Presentación de María, hizo sus primeros votos a los 19 años, iniciando una trayectoria dedicada a la enseñanza, la sanidad y la labor social que la llevó por numerosos puntos de nuestra geografía. En 1993 fue destinada a la residencia de ancianos Los Ángeles de Fuente Obejuna, de la que es superiora desde 1994.

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