Sueño

En el periódico del Valle del Guadiato, editado en Peñarroya Pueblonuevo, cuyo título es “El Periódico”, en el nº 250, correspondiente al mes de Enero de 2013, nuestra compañera del Club de Lectura Mª Nieves Mellado, ha publicado el siguiente relato dentro de la sección “Rincón Literario de Mellaria”

SUEÑO

Tras siglos de ignominia, el género humano al fin comprendió el mandato divino, que no era otro que todos los seres vivos tenían derecho a ser felices. Sin embargo, el hombre, desde la noche de los tiempos equivocó su camino y fue infeliz. Al mismo tiempo que iba deteriorando la naturaleza.  A lo largo de la historia fueron muchas las personas que fueron juzgadas y condenadas por defender los derechos humanos como fue el caso del juez español Baltasar Garzón.

Grupos de fanáticos provocaban guerras y toda clase de genocidios. La ley no siempre era justa. Unos cuantos acumulaban riquezas al tiempo que la inmensa mayoría pasaban hambre, que ne lugar de disminuir, cada día se hacía más notable. Muchos carecían de lo más elemental para la subsistencia. Un mundo donde el poderoso les arrebataba sus derechos, haciéndoles caer en la indigencia, sin removérseles la conciencia. Con el esfuerzo de todas las gentes de buena voluntad, el sueño se hizo realidad: las centrales y cementerios nucleares desaparecieron y con ellos la era nuclear, la igualdad repartió paz y alegría por los cuatro puntos cardinales, se repartieron los bienes materiales e inmateriales de forma equitativa entre todos los países y los pueblos del planeta.

Los problemas que sin duda existían, se solucionarban con el diálogo, jamás con la confrontación a la fuerza. Desaparecieron los ejércitos y todos sus miembros pasaron a formar parte de una alianza para ayudar a los países más pobres, prestando ayuda en aquellos lugares donde se producía alguna catástrofe natural. Todos tenían derecho a la educación, a la sanidad y a un trabajo, así como a una vivienda digna. Tenían tiempo libre y se podían contemplar las bellezas de la Tierra.

Los animales también tenían derechos que nadie quebrantaba. Desaparecieron los espectáculos en los cuales se les  trataban con violencia.

Los padres transmitían a sus hijos sus historias familiares para que cuando una persona moría, su memoria prevaleciera entre los suyos. Se homenajeaban a todas aquellas personas gracias a las cuales se hizo posible este equilibrio entre todos los pueblos y su sacrificio no cayera en olvido, recordando la historia para que estos sucesos lamentables no se repitieran jamás.

Mª Nieves Mellado Caballero.

 

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