María Balbina López Caballero. (Cuento)

María Balbina López Caballero

LA AVENTURA

 

Viajaba en la parte trasera de una vieja furgoneta. Se había escapado de las manos de su padrastro.

Miguel era un chico de unos 11 años, rubio, con los ojos claros, con unas pecas que favorecían su cara de pillo. Cuando murió su madre, quedó al cuidado de su padrastro, el cual nunca se había llevado bien con el chico

Después de una fuerte pelea, cogió sus pocas pertenencias y se fue a la aventura. Sentía mucha hambre, estaba fatigado, sucio… Cuando la furgoneta paró para descansar, Miguel se bajó y decidió fisgonear un rato. No tenía dinero per si un hambre como para comerse un león. Después de haber birlado un par de bocadillos y unos refrescos, decidió seguir su camino. Aquel pueblo era bastante pequeño y muchas casas estaban en ruinas y abandonadas. Miguel se refugió en una de ellas.

Poco se podía aprovechar de los utensilios que había dentro, pero bien le sirvió una vieja manta y un cojín. Por la mañana se bañó en un pequeño riachuelo que pasaba por allí y se apoderó de un par de pantalones y dos camisas que una pobre señora había tendido en la calle para que se secaran. Se buscaba la vida para comer, arriesgando su vida. Caminaba hacia la casa cuando oyó que alguien trasteaba sus pertenencias. Cogió un palo que había en el suelo y en silencio dirigió sus pasos hacía el rincón donde él dormía; estando ya cerca, levantó la estaca dispuesto a defenderse. Cuando se dio cuenta de que el que estaba armando aquel alboroto era un pequeño cachorrillo, decidió llamar a ese pequeño perro Valiente. Debía haber estado abandonado un par de días por lo hambriento que estaba. Lo bañó en el riachuelo y después se tumbaron al sol.

Después de una semana se aburría así que cogió a Valiente y se montaron en otra vieja furgoneta, esta vez la furgoneta llegó hacia un puerto. Miguel y Valiente se subieron sin ser visto un enorme barco; estuvieron escondidos durante muchas horas, pero el pequeño Valiente no pudo mas y se escapó así que los pillaron a los dos lo que no sabia Miguel es que el barco era un barco pirata, los tripulantes no sabían que hacer con el niño pero el capitán le hizo mucha gracia y lo tuvo bajo su protección surcando mares y atracando tierra. Robaban, mataban eran malvados, al niño no le gustaba nada lo que hacían pero si era verdad que lo trataban muy bien. El soñaba con ser capitán de un barco pero sin hacer las maldades que aquellos piratas hacían.

Fueron pasando los años y el niño en hombre se convirtió con su perro Valiente, un barco se compró y surcando los mares estuvieron muchos años. Aun si pasas por el mar y cierras los ojos podrás oír sus gritos de guerra y el ladrar de un perro. Valiente y Miguel dos viejos amigos marineros que buscando tesoros van de puerto en puerto rompiendo corazones buscando tesoros sin armar follones.

 

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