Fiebre por los bailes de salón

Parejas de varias localidades aprenden a moverse a ritmo de chachachá y bachata

¿Qué tienen en común más de cuarenta parejas de Peñarroya-Pueblonuevo, Granja de Torrehermosa y Fuente Obejuna, reunidas todos los viernes en el asador El Candil de esta última localidad? Pues… los bailes de salón. Allí se reúnen cada semana para aprender y dar rienda suelta a lo que se ha convertido en los últimos meses en una de las aficiones favoritas de la comarca.

Los alumnos tienen la oportunidad de practicar el merengue, el chachachá, la bachata, el tango, el pasodoble y hasta el rock and roll. Sobre la pista hay personas más expertas que otras; por eso, los cordobeses Rafi García y Rafa Guarnizo, los profesores de la escuela de bailes de salón Cordobaila y responsables de la iniciativa, adaptan las enseñanzas a todos los niveles. Esta pareja, que imparte clases desde hace once años y ha obtenido varios premios, sabe que la salsa y el tango son las modalidades que más se les resisten a sus alumnos, mientras que el merengue es la que aprenden con más facilidad.

Como apunta la profesora, además del beneficio físico “se conoce a mucha gente y se te olvida todo, hasta las deudas”. Un claro ejemplo son Elisa e Isidro, una pareja de principiantes de mediana edad, que acuden todas las semanas “porque hacemos ejercicio, pasamos el rato con otras parejas del pueblo, nos divertimos y nos reímos mucho”. Y si hablamos de los requisitos para ser un buen bailarín, Rafa y Rafi lo tienen claro: “Tener buen oído musical, una buena disposición y que te guste el baile”. La juventud no es indispensable, y así lo demuestran Obdulia y Antonio, que a sus sesenta y tantos años se mueven al son de cualquier música. “Venimos porque nos gusta mucho bailar y pasarlo bien”, aseguran.

A Rafi no deja de sorprenderle cómo “los hombres, que son habitualmente los más reacios a venir a las clases, son los que más se enganchan”. Y para Rafa hay una imagen por la que siente debilidad: “Ver bailar a un abuelo con su nieta, a un padre con su hija o a un yerno con su suegra”. No es la primera vez que se imparte un curso de bailes de salón en Fuente Obejuna. La asociación de mujeres Laurencia impulsó el primero. Manoli y Rafael, ambos en la treintena, asistieron entonces y repiten ahora. “Venimos por segunda vez y estamos aprendiendo muchísimo; nos encanta”, explica Manoli. El área de Igualdad y Servicios Sociales del Ayuntamiento, al frente de la que se encuentra la concejala Montse Ventura, ha apostado de nuevo por traer el baile a Fuente Obejuna.

El local previsto para dar las clases era el de la escuela municipal de música pero se quedó pequeño; de hecho, hay una lista de espera de veinte personas interesadas en asistir a las clases. Los profesores están sorprendidos por el éxito que ha tenido la actividad.

Si siente debilidad por la música y el baile y quiere unirse a Elisa e Isidro, Obdulia y Antonio, Manoli y Rafael puede informarse en la dirección de correo rafaguarnizocordoba@hotmail.com y en el teléfono 627 028 880. Lo más probable es que le entre fiebre… la de los bailes de salón.

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